Rachel observó aterrada lo imposible, su novio acababa de morir frente a sus ojos, Jason Voorhees ese ser con máscara de hockey se encontraba parado sobre el charco de sangre que emanaba del cráneo de Frank.
Al contrario de lo que esperaba, todo lo que pasó a continuación ocurrió en cámara lenta, o esa fue la percepción de Rachel, vio como Tim se chupaba el dedo de forma desenfrenada, al igual que poco a poco su pantalón de pijama se oscurecía en la entrepierna. Vio como Jason caminaba hacia ella, no estaban muy separados, por inercia se giró sobre sus talones y agarró a Tim por las axilas, este se dejó hacer, dio un paso para correr y alejarse de Jason, pero sintió un fuerte tirón en su pelo.
Gritó más de terror y sorpresa que de dolor.
Sin importarle nada, dio un fuerte tirón a su cabeza y sintió como el mechón de cabello que estaba en mano de Jason se desprendía de su cabeza, pero no le importó.
Rachel corrió por la sala y abrió la puerta que daba a la calle, por suerte estaba sin trabar.
Sintió como la frescura de la noche golpeaba su rostro, y en ese momento fue cuando todo regresó a su velocidad normal.
Escuchó el llanto de Tim, no sabía a que hora había comenzado a llorar, pero no tenía tiempo para tratar de calmarlo, sus vidas estaban en peligro y ella no permitiría que le sucediera nada a su hermanito.
Corrió alejándose de su casa sin voltear a ver si la seguían o no, ella solo podía correr. Sintió como las pequeñas manos de Tim la estrujaban con fuerza.
-Tranquilo Timmy, tranquilo, no pasa nada. –trató de calmarlo sin mucho resultado.
Corría sin ver a donde se dirigía realmente, todo era por instinto o costumbre, no estaba segura de cual de las dos. Corrió dirigiéndose hacia la cerca de su casa, al llegar junto a ella, no tuvo más opción que detenerse, e hizo que Tim la saltara, pero el niño no quería separarse de su hermana.
-Vamos Tim, solo es un segundo. –suplicó Rachel.
Tim cedió sin mucho convencimiento. Ya una vez Tim del otro lado, Rachel no pudo frenar el instinto de girar su cabeza y ver en que lugar se encontraba Jason. Pero al hacerlo descubrió aterrada que no había nadie.
-¡Mierda!
Rachel no saltó la cerca, ya no estaba segura de si era la mejor opción.
-Rach… -lloró Tim.
-Un segundo, un segundo. –susurró.
La joven observó todo su entorno, el bosque que no se encontraba muy lejos del lugar en el que estaba ella, la casa con las luces prendidas, las dos esquinas de la cerca en donde estaba, pero no hubo señal de Jason, trató de concentrarse en cualquier ruido que lo delatase, pero tampoco lo hubo.
-¡Mierda!
Lo meditó un par de segundo y decidió saltar la cerca, tomó de nuevo a Tim en sus brazos y caminó junto a la cerca tratando de ir lo más rápido posible pero sin hacer ruido.
Pero le fue imposible, pisó una piedra que estaba floja en el suelo y el peso de su hermano le hizo perder el equilibrio, los dos cayeron al sueño con un fuerte ruido, Tim comenzó a llorar más fuerte, y Rachel sintió como sus piernas le dolían como el infierno y le fue imposible el levantarse.
Una sombra comenzó a emerger a su espalda y supo que todo estaba perdido, Rachel con mucho esfuerzo pudo ponerse en pie, el dolor era agonizante y le fue imposible el cargar a Tim.
-¡Tim, corre! –gritó Rachel empujando a su hermanito.
Este no se alejó de su hermana, Rachel trató de gritarle de nuevo, pero le fue imposible ya que sintió una fuerte mano tomarla por el cuello y supo que iba a morir.
-¡Rach! –grito Tim llorando.
Rachel sintió como poco a poco su vida abandonaba su cuerpo.
-¡Hey Jason! –escuchó el grito de una mujer. -¿Te acuerdas de mi?
Al contrario de lo que esperaba, todo lo que pasó a continuación ocurrió en cámara lenta, o esa fue la percepción de Rachel, vio como Tim se chupaba el dedo de forma desenfrenada, al igual que poco a poco su pantalón de pijama se oscurecía en la entrepierna. Vio como Jason caminaba hacia ella, no estaban muy separados, por inercia se giró sobre sus talones y agarró a Tim por las axilas, este se dejó hacer, dio un paso para correr y alejarse de Jason, pero sintió un fuerte tirón en su pelo.
Gritó más de terror y sorpresa que de dolor.
Sin importarle nada, dio un fuerte tirón a su cabeza y sintió como el mechón de cabello que estaba en mano de Jason se desprendía de su cabeza, pero no le importó.
Rachel corrió por la sala y abrió la puerta que daba a la calle, por suerte estaba sin trabar.
Sintió como la frescura de la noche golpeaba su rostro, y en ese momento fue cuando todo regresó a su velocidad normal.
Escuchó el llanto de Tim, no sabía a que hora había comenzado a llorar, pero no tenía tiempo para tratar de calmarlo, sus vidas estaban en peligro y ella no permitiría que le sucediera nada a su hermanito.
Corrió alejándose de su casa sin voltear a ver si la seguían o no, ella solo podía correr. Sintió como las pequeñas manos de Tim la estrujaban con fuerza.
-Tranquilo Timmy, tranquilo, no pasa nada. –trató de calmarlo sin mucho resultado.
Corría sin ver a donde se dirigía realmente, todo era por instinto o costumbre, no estaba segura de cual de las dos. Corrió dirigiéndose hacia la cerca de su casa, al llegar junto a ella, no tuvo más opción que detenerse, e hizo que Tim la saltara, pero el niño no quería separarse de su hermana.
-Vamos Tim, solo es un segundo. –suplicó Rachel.
Tim cedió sin mucho convencimiento. Ya una vez Tim del otro lado, Rachel no pudo frenar el instinto de girar su cabeza y ver en que lugar se encontraba Jason. Pero al hacerlo descubrió aterrada que no había nadie.
-¡Mierda!
Rachel no saltó la cerca, ya no estaba segura de si era la mejor opción.
-Rach… -lloró Tim.
-Un segundo, un segundo. –susurró.
La joven observó todo su entorno, el bosque que no se encontraba muy lejos del lugar en el que estaba ella, la casa con las luces prendidas, las dos esquinas de la cerca en donde estaba, pero no hubo señal de Jason, trató de concentrarse en cualquier ruido que lo delatase, pero tampoco lo hubo.
-¡Mierda!
Lo meditó un par de segundo y decidió saltar la cerca, tomó de nuevo a Tim en sus brazos y caminó junto a la cerca tratando de ir lo más rápido posible pero sin hacer ruido.
Pero le fue imposible, pisó una piedra que estaba floja en el suelo y el peso de su hermano le hizo perder el equilibrio, los dos cayeron al sueño con un fuerte ruido, Tim comenzó a llorar más fuerte, y Rachel sintió como sus piernas le dolían como el infierno y le fue imposible el levantarse.
Una sombra comenzó a emerger a su espalda y supo que todo estaba perdido, Rachel con mucho esfuerzo pudo ponerse en pie, el dolor era agonizante y le fue imposible el cargar a Tim.
-¡Tim, corre! –gritó Rachel empujando a su hermanito.
Este no se alejó de su hermana, Rachel trató de gritarle de nuevo, pero le fue imposible ya que sintió una fuerte mano tomarla por el cuello y supo que iba a morir.
-¡Rach! –grito Tim llorando.
Rachel sintió como poco a poco su vida abandonaba su cuerpo.
-¡Hey Jason! –escuchó el grito de una mujer. -¿Te acuerdas de mi?
